Formación academia personal vs institucionalizada


En base a la amplia labor educativa efectuada por la Iglesia Católica, desde la baja Edad Media se han considerado a las universidades como templos consagrados a la creación y transmisión del conocimiento. Las instituciones universitarias han tenido como objetivo principal el de fomentar las investigaciones para incrementar el patrimonio cultural de la humanidad.

Aunque son muy contados los países que hacen las inversiones suficientes para facilitar la generación de conocimiento a nivel mundial, en los últimos años existe una tendencia a revertir este último hecho.

¿En qué está fallando la formación académica institucionalizada?

No obstante, a pesar de estar en aumento, la educación universitaria no ha sido lo suficientemente influyente, desde una perspectiva institucional, para estimular la investigación con miras a obtener mayores y mejores conocimientos prácticos. En contraste, la formación práctica es el principal leitmotiv de las llamadas “escuelas de negocios”, organizaciones que han trabajado exitosamente con un sistema de educación basada enteramente en la práctica, con miras a facilitar la incorporación en el mercado laboral en una forma más fácil.

Esta clase de formación académica presenta hoy en día una amplia y fuerte demanda, principalmente por los grandes beneficios que trae consigo, repercutiendo positivamente en el contexto empresarial.

Esto pone en la balanza del individuo, a la hora de adquirir mayores y mejores conocimientos, qué tipo de formación académica puede serle más provechosa. Como se afirma líneas arriba, las universidades aún se consideran la máxima institución del saber humano, en especial en Europa y Norteamérica; cursar estudios universitarios en Harvard, Yale, Oxford o Cambridge sigue siendo símbolo de status y gran prestigio social (recordemos que los Bush, padre e hijo, estudiaron y se graduaron en Harvard), por lo que se transforma en una especie de formación académica institucionalizada por las convenciones sociales propias de cada país. De modo que quien no desea formar parte de ella, por convicción propia, busca otras alternativas fuera del sistema, unas más reales y provechosas que otras.

Los objetivos de acuerdo a cada tipo.

Es necesario reconocer que la educación formal repercute en la vida de muchas personas. Sin embargo, cuando se analiza la institucionalidad de la formación académica y se estudia la individualidad propia de quien se somete a un proceso formativo, se descubre que este último punto de vista es el que permite lograr un alto potencial que contribuya en forma rápida y substancial al desarrollo tanto individual como social,​ trascendiendo cualquier perspectiva académica.

La educación de corte institucional viene a ser el sistema educativo vigente en casi todos los países del mundo. La educación de corte individual, no tradicional, ocurre fuera del marco del sistema oficial. La primera busca formar a los individuos en conjunto, como integrantes de un grupo social; la segunda forma al individuo como tal, en base a sus capacidades, destrezas y habilidades, con el objetivo de que contribuya a su crecimiento como persona y al crecimiento de la sociedad en la que se desenvuelve. Aunque parten de paradigmas diferentes, ambas pueden complementarse apropiadamente.

Lo anteriormente expuesto no busca favorecer una alternativa sobre otra; sólo ofrece las perspectivas sobre las cuales basan su desempeño.